Adéntrate en la cultura de tus clientes para que se sientan como en casa

La globalización y la internacionalización empresarial, cada vez más común y necesaria, han creado una curiosa paradoja: la localización se ha convertido en un requisito para expandir cualquier negocio  a escala internacional. Esto implica que para poder lidiar de manera exitosa con clientes de otros países sea necesario conocer su cultura.

Existen personas con lo que se llama Inteligencia Cultural, una facilidad innata para entender y asimilar culturas diferentes a la suya, ya sean culturas en su sentido más amplio o culturas empresariales (como, por ejemplo, las normas no escritas del lugar en el que trabaja). Sin embargo, no todos tenemos tanta suerte, aunque la buena noticia es que con la formación adecuada toda carencia se convierte en un punto fuerte a añadir a la colección.

La cultura está presente en absolutamente todos los aspectos de la actividad profesional: las entrevistas, las reuniones, la interacción con el resto de los miembros de la empresa, la gestión de los proyectos… Vamos, que no es moco de pavo. Y este conocimiento cultural siempre debe ir acompañado de un conocimiento lingüístico, ya que, como se ha demostrado, el idioma en el que se piensa condiciona la manera de actuar.

La combinación efectiva de estos dos aspectos, el conocimiento de la cultura y el idioma del cliente, aseguran el éxito de las relaciones profesionales con este (siempre y cuando haya algo que ofrecer, claro está). Un ejemplo típico de la importancia que tiene el conocimiento cultural en los negocios se da cuando hay que tratar con miembros de una cultura altamente protocolaria, como, por ejemplo, la china. Los clientes de esta cultura esperan un comportamiento específico en situaciones específicas, es decir, los estándares de comportamiento para cada situación y según las jerarquías que entren en juego (esto es importante, pues dentro de la cultura «occidental», más o menos homogénea, no estamos acostumbrados a unas diferencias tan marcadas jerárquicamente, sobre todo en cuanto al trato personal, que es más relajado) están perfectamente establecidos, y traspasarlos no es algo que se valore positivamente.

Pero, ¿cuál es la solución? Lo ideal es adentrarse en el protocolo y la terminología propia de cada situación, si quieres asimilar una cultura por completo lo único que puedes hacer es emigrar por un buen tiempo, pero no es precisamente tiempo lo que sobra, así que seamos prácticos. La excelencia en situaciones profesionales concretas se alcanza recreándolas en un contexto de inmersión lingüística y cultural. Esa es la tendencia en formación y eso es lo que hacemos en nuestro Curso Intensivo en Comunicación Profesional en Idiomas. El aprendizaje por medio de la práctica, yendo al grano. Te enseñamos a gestionar una reunión, a hacer networking, a realizar entrevistas, etc. desde una perspectiva cultural y lingüística que hará que tus clientes se sientan como en casa y te digan sí, sí quiero. Eso sí, a las hormigas subiendo al árbol te tendrás que enfrentar tú solo.

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