Interculturalidad: en la cortesía está la clave

La interculturalidad es la gran asignatura pendiente en el momento actual. En muchas ocasiones el no entender la diversidad hace que las relaciones entre personas de diferentes culturas fracasen. Conocer qué son las estrategias de cortesía y diferenciar entre cortesía negativa y positiva son cuestiones clave para que la interculturalidad no sea un problema en nuestras interacciones.

¿Pero qué relación hay entre cortesía e interculturalidad?

Se llama cortesía lingüística a las estrategias que utilizamos las personas mediante la comunicación para cuidar la imagen de nuestro interlocutor, así como la nuestra propia. Las usamos, en definitiva, para evitar ofensas en la interacción. Cada cultura tiene sus propias normas de cortesía, y una persona con sensibilidad intercultural sabrá diferenciarlas tras observar las prácticas de un grupo determinado.

La cortesía positiva: cercanía y amistad

Existen dos tipos de cortesía que no son iguales en situaciones de interculturalidad. El primer tipo, llamada cortesía positiva, se refiere a las estrategias que utiliza una persona para que su interlocutor sienta que es comprendido, que forma parte de algo o que gusta. Cuando le damos la enhorabuena a alguien, lo alabamos o le hacemos una pregunta directa (del tipo ¿vendrás a la fiesta?) estamos utilizándola. También se da en lo no verbal: una palmada de ánimo también entraría dentro de este tipo de estrategias. Dentro de la cultura española, por ejemplo, esta cortesía es la predominante, ya que aquí se valora más más el sentir la aceptación que la independencia personal.

La cortesía negativa: dejar espacio

El otro tipo es la cortesía negativa —que, pese a su nombre, no tiene nada de mala—. Esta es clave para entender la interculturalidad, y se refiere a las estrategias comunicativas que se utilizan para preservar la independencia de nuestro interlocutor. Los verbos modales antes de peticiones (tipo puedes, podrías, o te importaría) o los tratamientos de respeto como usted son muestra de este tipo de cortesía. También lo son los saludos protocolarios (como el apretar las manos en lugar de dar dos besos, por ejemplo). Las culturas nórdicas son un ejemplo de predominancia de este tipo de cortesía. ¡Cuidado con acercarnos demasiado!

La interacción entre ambas, clave para entender la interculturalidad

Cada cultura utiliza sus propias estrategias de cortesía, y es por ello que en una situación de interculturalidad será necesario entender a qué parte de la imagen personal se le da más peso. Mientras en una cultura más cercana (como en muchos lugares del Mediterráneo o de Latinoamérica) tendrán más importancia las estrategias de cortesía positiva, en otros entornos en los que la distancia es importante (como en los países nórdicos) la cortesía negativa será la predominante. Saber identificar dónde estamos nos hará actuar en consecuencia en cuanto a cortesía se refiere, lo que hará que mejoren nuestras habilidades comunicativas.

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