Exposición oral. ¿Sabes hablar en público de forma adecuada?

A muchos nos ha pasado. Nos enfrentamos a una exposición oral, tenemos que hablar en público sobre un tema, pero hace mucho ya que no lo hacemos (seguramente desde nuestra época de estudiantes). El pánico a la exposición oral es común, y fracasar al hablar en público relativamente fácil. Sin embargo, si tenemos ciertos aspectos en mente podremos salir airosos. Un buen comunicador se forma, está preparado y sabe bien lo que hace, y tendréis que pareceros a él si queréis hacer una buena exposición oral.

Empecemos por lo (no tan) evidente: hay que preparar la exposición oral

Pero no vale únicamente con conocerse el tema al pie de la letra, hay que preparar el evento en sí. Muchas veces cuando damos una charla es porque somos expertos sobre el tema a tratar, y esto nos lleva a confiarnos y no prepararla demasiado. En ocasiones, por conocer mucho un tema, solemos alargarnos al hablar en público sobre él, lo que supone un error cuando nuestro tiempo es limitado. Es aconsejable plantarnos y ensayar como si ya estuviésemos en el evento, hacer la exposición oral antes de la puesta en escena, como en el teatro. Así mismo, deberemos valorar los imprevistos: hacer una  lista de preguntas difíciles que puedan surgir, o establecer pautas para resolver problemas técnicos. Tenlo todo atado, y ensaya tantas veces como sea necesario.

¿Qué hacemos con nuestro cuerpo?

Suele decirse que el lenguaje no verbal supone más de un 90 % de la comunicación. No vamos a entrar a discutir si estas cifras son ciertas o no, pero sí es cierto que el lenguaje no verbal es crucial en cualquier evento comunicativo. En una exposición oral hay ciertas pautas a tener en cuenta para que nuestro cuerpo convenza a nuestro público. No podemos estar tiesos como un palo al hablar en público, pero tampoco parar de movernos. Debemos establecer contacto visual con todas las personas de la sala, no centrarnos solo en un grupo. Ve cambiando el objetivo de tu mirada, pero cada cierto tiempo, no da buena impresión mover la cabeza como un loco. No solo el movimiento es lenguaje no verbal, el tono de la voz también lo es. Esto entra dentro de la planificación de la que hablábamos antes: asegúrate de que toda la sala te podrá escuchar, y no utilices un tono monótono que aburra al auditorio. De nuevo, ¡ensaya bien todas estas cuestiones!

El proyector: un elemento de apoyo, no nuestro sustituto

Hoy en día casi cualquier exposición oral se apoya en una presentación proyectada. Sin duda esto es una gran ayuda, pero también puede ser un lastre si no sabemos cómo utilizarla correctamente. Hay que tener siempre presente que la presentación es un apoyo, no el centro de la exposición. Deberemos alternar las miradas entre la pantalla y nuestro público, siempre mirando más al auditorio, sobre todo cuando estemos explicando algo que aparezca proyectado (una gráfica, por ejemplo). Es importante también que resumamos la información que proyectamos en las diapositivas: estas deben servir de guía, y nunca deben mostrar tanta información como la que damos nosotros en nuestro discurso. Si no lo hacemos así, corremos el peligro de que toda la atención se vaya a la pantalla, quedando nosotros en un segundo plano.

Ensaya, planifica y conoce las herramientas para tu exposición oral

Si sigues estos consejos, tu exposición oral mejorará notablemente. Ya sabéis, preparad bien el evento completo (no solo la información), considerad la comunicación no verbal como un pilar de vuestra presentación y utilizad las diapositivas como lo que son, un apoyo. Y si queréis mejorar al hablar en público, ¡considerad hacer uno de nuestros cursos!

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