Ten la Cara de Liderar

Cualquiera que deba llevar un equipo al buen puerto de un proyecto acabado o un servicio funcionando al cien por cien, sabe que hay algo más que palabras en eso de manejar un grupo. Todos los comunicadores necesitan cuidar su mensaje y sus apoyos visuales. Los soportes más comunes son los gestos y el vestuario, pero, aunque les duela a los idealistas, también es necesario tener la Cara de Liderar.

Y no es que haya que echarle morro —que a veces también—, sino que es fácil olvidar que nuestra expresión facial es capaz de proporcionar muchísima información adicional. No en vano, cuando sopesamos confiar en alguien buscamos marcadores visuales en su cara antes que en su cuerpo.

Prepara tu Cara de Liderar

Lograr un rostro que te ayude a comunicar empieza antes de cualquier presentación, antes de cruzarte con nadie. Los maquillajes agresivos despiertan desconfianza casi inmediatamente, porque son una manera (no tan) sutil de disfrazar intenciones, por buenas y honestas y coherentes que éstas puedan ser para con las palabras. Si el maquillaje es indispensable, y especialmente si sabemos que careceremos de buena iluminación, es importante buscar los tonos que más resalten los ojos y los pómulos.

Una técnica que también ilumina el rostro, aunque estemos en el ojo del huracán de una moda de barbas, es afeitarse. En ellos, una Cara de Liderar comienza por un afeitado apurado en entorno de negocios, o una barba arreglada si el entorno de trabajo se considera informal. En todo caso, el paso por cuchilla y tijera es imprescindible. ¡Lástima que escaseen los buenos barberos!

Pero no todo pasa por arreglarse ante un espejo. Si hay un embellecedor natural por excelencia, es la endorfina. La hormona de la felicidad consigue que nuestra cara irradie un ánimo espléndido, y es increíblemente fácil de conseguir: ten a mano anécdotas divertidas. Sonreír, o incluso reírse, es una manera instantánea de deshacerse de los nervios, romper el hielo y armar tu Cara de Liderar en base al buen humor.

En todo caso, recuerda también aquello de que los ojos son el espejo del alma. Conecta con la gente a tu alrededor mirándoles a los ojos. Busca la mirada ajena vis a vis, especialmente cuando haya un acuerdo en juego, y nunca te pares más de unos segundos en una persona de tu público. En ese periodo de tiempo se forjan los compromisos y se refuerza la atención.

Y por último, pero no por ello menos importante: las cejas. En realidad, deberían ser consideradas dentro del dicho de los ojos y el alma, pero merecen un capítulo aparte. Tus cejas no son un adorno puesto por la genética o un colgajo de vello en tu cara. Son una parte expresiva tan o más importante que las manos, y solo levantar las cejas puede aportar aprobación, sorpresa, desencanto y reconocimiento, entre otras cosas. ¡Imagina qué podrías conseguir si te acordaras de ellas en el momento adecuado!

La Cara de Liderar, en el fondo, no es más que la enésima revisión al concepto de adueñarse a través del cuerpo de las palabras que pronunciamos con la boca. Pero es un concepto que se olvida tan fácilmente, y tan a menudo, que hasta a Steve Jobs (guiño, guiño) se le pasaba por alto de vez en cuando.

Sobre el autor

Daniel Matilla

Experto en comunicación y aprendizaje. Se ha recorrido varios países con una mochila y los oídos bien abiertos. ¿Su fuerte? Conectar con las personas gracias a la comunicación intercultural. En la actualidad, es el Director de Estudios y colabora con Ontranslation creando contenido.

Deja un comentario

Ontraining
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.